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MOMENTO DE EMPRENDER

LA CRISIS POR VENIR REQUIERE DE NUEVAS ESTRATEGIAS.

"El secreto para cambiar es concentrar toda tu energía no en luchar contra lo viejo, sino en construir lo nuevo".

Sócrates, padre de la filosofía occidental.

Los actuales entornos exigen de los empresarios, un repensar de sus estrategias y los obliga a pensar en nuevos emprendimientos.

En nuestras tres últimas cápsulas, hablamos de la importancia de revisar nuestro Plan de Negocios y nuestro presupuesto, para adecuarlo a los días por venir y así estar preparados para abordar la crisis que se avizora como resultado de una cuarentena necesaria para resguardar la salud no del personal de la empresa, ni la del estado o la del país, para resguardar la salud del planeta.

Decir esto que suena así como muy grande, nos debe invitar a pensar y reflexionar en el hecho de que, “No solo es mi empresa o mi negocio el afectado, son los negocios y empresas del mundo, de allí que el prepararse resulta en sí, una acción con mayor importancia, porque será como un partir de cero, con recursos limitados”

Los últimos meses, han representado para el empresario, una constante evolución, al enfrentarse a situaciones que lo obligaron a reflexionar y observar, lo débil e incapacitado que se encontraba para abordar un año con tantas exigencias y dificultades, que preferimos llamarlos “retos”, que pusieron a prueba, la capacidad de respuestas de pequeñas, medianas y grandes empresas, pero tambien, la actitud que los Líderes que hacen vida en ella, disponen para abordar situaciones exigentes.

Esta situación desenmascaró a falsos líderes que defendían que la gente era lo primero, y ante estos eventos mostraron que lo importante para ellos era su rendimiento, olvidando que, a la final, el rendimiento es el resultado de conjugar varios elementos que conducen al Éxito Empresarial, y en ello, los factores Gente y Estrategia son indispensables.

Es así como llegamos a este punto, donde las empresas están experimentando un proceso de cambios revolucionarios, pasando de una situación de protección regulada a entornos abiertos altamente competitivos, con recursos limitados y mercados deprimidos. Situación esta que ha transformado el ambiente de los negocios, y hace necesario que las empresas, para mantener e incrementar su participación de mercado en estas condiciones, deban tener claro la forma de cómo analizar y evaluar los procesos de su negocio, es decir deben tener claro su Sistema de Gestión Estratégica, con definición detallada y transparente de sus Objetivos y Metas a Corto y Mediano plazo, con metas y sistemas de medición bien definidos y concretos para que levanten alertas oportunas y conduzca a orientar a la empresa a puerto seguro.

El sistema de Gestión Estratégica, pasa a ser entonces, el Cuadro de Mando Operativo o Tablero de Control, que indica si el rumbo es el correcto y si  las acciones están generando resultado. Las mediciones son entonces concebidas y comprendidas como una serie de acciones orientadas a evaluar, ajustar y regular las actividades de la empresa, donde sus variables serán ahora activas y complejas, pues no existe literatura para su diseño post crisis o para condiciones similares a las que muestra el actual mundo de los negocios, por lo que, la definición de estos indicadores, no es una tarea fácil dado que este concepto envuelve elementos físicos y lógicos, que depende de la visión del cuerpo gerencial, de la composición y estructura jerárquica y de los sistemas de soporte de las empresas, pero lo que sí está muy claro, es que los responsables de su diseño, deben estar preparados en el manejo de dichos indicadores y capacitados para su diseño.

Estudios realizados a inicios de año por la empresa para la que me desempeño desde hace 14 años, nos permitieron visualizar que apenas un 52% de los ocupantes de cargos importantes (gerentes y  líderes) en empresas encuestadas a nivel latinoamérica, comprenden la real importancia de disponer de un Plan Estratégico, y tan solo un 43% de estas comprenden que, dentro de este Plan Estratégico, disponer de un Plan de Negocios claro y respaldado por un Presupuesto Estratégico, es vital para afrontar situaciones extremas y permitir abordar en forma oportuna, escenarios altamente cambiantes.

Es posible que a estas alturas usted se esté preguntando, ¿y mi empresa en qué posición está?, para lo cual lo invitamos a que se realice las siguientes preguntas sobre el hecho de si su empresa cuenta con lo siguiente:

  • La definición y estructuración de un Plan Estratégico para más de tres años.
  • La definición y estructuración de un presupuesto continuo para tres años.
  • Con un sistema de medición para la gestión, independiente del sistema de medición de desempeño.
  • Con un respaldo del Capital de Trabajo Disponible adecuado a sus operaciones que permitan operar un mínimo de tres meses sin ingresos extraordinarios.
  • Con un Fondo de Reserva en Inversiones convertible para abordar eventualidades extraordinarias.
  • La inclusión en su presupuesto de planes de contingencia y políticas claras para su abordaje.
  • Con un Tablero de control a Largo Plazo (Balanced ScoreCard o BSC) que apunta al Objetivo Estratégico.

Si su respuesta es SÍ a todas las preguntas anteriores, su empresa se encuentra más preparada que el 87% del resto de las empresas, pues el estudio realizado el primer trimestre de este año, reveló, que sólo un 13% de las empresas encuestadas a nivel de Gerentes de Finanzas, Administración, Operaciones y Mercadeo, tenían claro la necesidad de esos elementos y disponían en un Plan Maestro de Estrategias inmersos y medidos a nivel de su “BSC”, con acciones concretas que de una u otra forman, responden a estos elementos.

Sin embargo, de ese 87% que no tenía claro lo anteriormente descrito, tan solo un 48% tenían claridad de las tres primeras preguntas, pero no habían desarrollado una implementación de su Plan Estratégico más allá de lo tradicional, es decir más allá de lo teórico, y el mismo estaba centrado en indicadores de desempeño, más para controlar que para medir, y es muy posible que a estas alturas, muchos de ustedes se estén haciendo la pregunta ¿y es que los indicadores no se miden para controlar?, y la respuesta puede sonar ambigua, pues si bien es cierto, un indicador es el resultado de una medición realizada a un conjunto de variables que deben mostrarme si las acciones que estoy realizando están contribuyendo a alcanzar el objetivo Estratégico, no es menos cierto que, muchos utilizan los indicadores para controlar que se están ejecutando acciones y que los responsables están cumpliendo con ellos y en consecuencia son bonificados con factores de remuneración asociados al cumplimiento de estas metas, pero los resultados no conllevan a una reformulación de metas o acciones concretas para lograrlas, y por ello es muy común escuchar en este ambiente que los Equipos Directivos se expresen y digan “Es que aún no hemos alcanzado el objetivo”  y aunque pueda sonar arrogante y odioso, como profesionales que hemos trabajado por más de 10 años en procesos de implantación de estrategias de negocio, nos vemos obligados a preguntar ¿y es que realmente tu Programación Estratégica o Plan de Implantación se oriento o apuntaba a eso o a ser una herramienta para medir desempeño?, es decir, controlar, de allí la importancia al momento de implantar el Plan Maestro, que él mismo responda positivamente a las siete (7) preguntas de implantación y que sus estrategias están dirigidas a Medir y no a Controlar.

Por lo antes expuesto, y con lo presentado en anteriores cápsulas sobre el tema, más orientadas a brindar apoyo para abordar la crisis, es que generamos esta cápsula, cuyo objeto es invitarlos a no desfallecer, lo contrario, a repensar su negocio e invitarlos a reflexionar sobre qué hacer en estos momentos, y cómo iniciar un plan acelerado, pero no desesperado, de adecuación de su Plan de Negocio, consistente en reformular algunas acciones en forma inminente y activar estrategias congruentes a los actuales escenarios.

Esta escrito que en las peores crisis surgen las grandes oportunidades, así como también está demostrado en diversos escenarios que, “No es quien se cae quien fracasa, es quien no es capaz de levantarse y seguir hasta alcanzar su objetivo, así las condiciones cambien”.

Los nuevos entornos están exigiendo acciones inmediatas para adecuarse a modelos de negocios agresivos y evolucionados, donde las ventas estarán centradas en Tele Ventas y el trabajo en Home Office o Tele Trabajo, donde los líderes deberán ser más Colaborativos en lugar de Carismaticos, Cooperativos o Participativos, donde la confianza en el equipo debe superar las expectativas del Empresario, donde el profesional o colaborador formado y preparado en el conocimiento de la empresa y con alto sentido de pertenencia, superará al que cuente con un alto conocimiento académico, donde las acciones de lealtad superarán a la fidelidad, y donde ustedes como Emprendedores y no como Empresarios, deberán ser parte activa de las acciones a ser desarrolladas e implantadas.

En este punto, quiero traer a colación nuestra definición de EMPRENDER que nos lleva a llamarlos Emprendedores, la cual, dentro de todas las definiciones leídas a lo largo de mi vida profesional, considero personalmente, la más adecuada a estos tiempos, y que comprendo que, puede ser compartida o no por ustedes, pero qué es lo que nos fundamenta el hecho de llamarles Emprendedores y no Empresarios, esta definición puede ser esbozada como:

“Emprender es la capacidad de desarrollar ideas creativas e innovadoras, capaces de servir de germinadores y multiplicadores de acciones, y generar el impulso para la acción proactiva de esas ideas elaboradoras”

En este sentido, consideramos prudente definir entonces, el término Emprendedores, que definimos como:

“El Emprendedor es un profesional comprometido con su objetivo, que se concentran en realizar actos innovadores y creativos, originados desde el pensamiento proactivo que, en esencia, conlleva a desarrollar el hacedor que existe en él, en sintonía armónica con su pensamiento creativo”

Dicho eso, lo invitamos a que tome su actual Plan Estratégico, lo revise y reformule en conjunto con su equipo de Gerentes y Líderes, vea y analice cada pro y contra, revise alternativas (y no solo un escenario, visualice varios escenarios, realice tormentas de ideas), genere acciones a corto y no tan corto plazo, acompañadas con posibles resultados, incorporando el qué hacer si estos son contrarios a lo esperado, No Deje Nada al Azar, concentre esfuerzo en comprender que todos sus competidores pueden estar igual, y eso, en estos casos es más una desventaja que una ventaja, pues el cliente podrá hacer uso de esa condición para manipular sus acciones. Apóyese en el personal de Talento Humano para revisar aceleradamente las necesidades de su personal y crear un plan de capacitación con componentes mayormente internos, pues recuerde que los recursos son escasos y se requerirá su optimización.

La señal de partida (levantar la cuarentena empresarial) está próxima, y los que estén preparados para abordar los nuevos escenarios, serán quienes alcanzaran el éxito y prevalecerán, el resto, se los comerán sus propias expectativas en un mundo para el que no supieron visualizar que se necesitaban cambios creativos e innovadores, pero sobretodo, RETADORES.

Ing. Gerardo Guerra Rincón.
Especialista en Costos y Planes de Negocio.

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email guerrag@iseconsultores.com

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ing. Gerardo Guerra, Esp .

Es Ingeniero Civil (egresado en 1984 de la Universidad Rafael Urdaneta – Venezuela) con especialidad en Gerencia de empresas y Planificación Estratégica (Universidad del Zulia – Venezuela). Profesor a nivel de pregrado y postgrado en Universidades Nacionales e Internacionales. Conferencista y Asesor Integral. Ex-Director Ejecutivo de Fedecámaras Zulia y CEO de ISE Consultores LLC

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